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El recuerdo de los familiares difuntos es una de esas prácticas profundamente arragaidas en el corazón humano, y común a todas las civilizaciones, desde que caminamos erguidos.

A las tradicionales formas de culto, como no podía ser de otra forma, internet suma la suya propia.

Pues, son cada vez más numerosas las webs que ofrecen servicios post morten que permiten publicar la clásica esquela (Necropolis.com), enviar emails a los conocidos avisando del fallecimiento (Post Expression), programar futuros mensajes de felicitación a los seres queridos (The Last Email), almacenar contenido multimedia póstumo (Asset Lock) o crear una página donde los amigos pueden depositar sus condolencias, ver tus fotografías y vídeos o leer tus últimas palabras. (My Last Email).
De todas estas opciones, las dos primeras me parecen prácticas, la penúltima macabra y la última curiosa.
La penúltima me parece macabra porque no acabo de ver la ventaja al hecho de recibir una felicitación de un ser querido fallecido. Quizás sea porque quedé “marcado” por la película “Mi vida sin mí” de Isabel Coixet, en la que la protagonista enferma terminal de cáncer graba un sinfín de mensajes para cada uno de los principales momentos de la vida de su hija. Sinceramente, no se qué es peor si no poder compartir esos momentos o compartirlos “virtualmente”.
La última de las opciones (dedicar una página al recuerdo de un ser querido) me llama particularmente la atención. Porque me recuerda la constumbre de la antigua Roma de consagrar en la vivienda familiar un lugar preeminente dedicado al culto diario y perpetuo de la memoria de los ancestros. A los que se consideraba una suerte de dioses protectores del hogar y la familia.
Y es que las formas cambian pero, y nunca mejor dicho, el espíritu permanece.

Sugerencia del Chef: In memorian

Decía Gil de Biedma que “de todas las historias de la Historia, sin duda la más triste es la de España, porque termina mal”. Quizás el poema hubiera sido otro si el poeta hubiera vivido el 1 de diciembre de 2001.

Día en el que el Gobierno del Presidente De la Rúa, anunció la confiscación de 45 mill millones de dólares de los ahorristas argentinos.Se había iniciado el “corralito”, último acto de la tragedia iniciada en 1976 con la Dictadura del General Videla, como desgrana María Seoane en su excelente libro “Argentina. El siglo del progreso y la oscuridad (1900-2003)”.

Aquella decisión, sumió en la indigencia a 8 millones de argentinos, acabó con la otrora envidiada clase media argentina y, un país que producía alimentos para sostener a una población 12 veces mayor, vió como los informativos de todo el mundo abrían con las increíbles imágenes de supermercados asaltados de los que salían sus arruinados compatriotas con la carne al hombro. En junio de 2002, la pobreza alcanzaba al 51% de la población.

El pasado 6 de agosto, la Cámara baja argentina aprobó el popularmente conocido como “impuestazo tecnológico”. Y del que sólo estarán exentos los productos fabricados en Isla de Tierra del Fuego, el pretendido polo tecnológico austral ( a lo “Silicon Valley”) o… polo papelero como lo califica la periodista argentina Andrea Catalano.

El nuevo tributo, si el Senado dá luz verde la pŕoxima semana, elevará un 34% el precio final, en un país en el que, segun un estudio de la consultora IFR Monitoring del que se hace eco FayerWayer, comprar elementos tecnológicos resulta un 48% por ciento más caro que en México, un 28% más que en Perú y un 22% más que en Chile.

Dicha medida impositiva es, además, anacrónica e ineficaz. Ya que se dirige a un sector dominado por el “Made in China” y en un mercado globalizado.

Por lo que las viejas recetas proteccionistas sólo lograran trabar el acceso a la tecnología, condenado a millones de argentinos a competir con medios del siglo pasado. En un país que este año afronta vencimientos de deuda por valor de 20 mill de dólares y que ofrece a sus acreedores canje de deudas por bonos pagaderos en 2033.

La historia se repite en versión 2.0, vuelve el corralito, el corralito digital. © oídococina.com

Sugerencia del Chef: Chinafornia.

La historia de Google posee todos los ingredientes del género dos jóvenes universitarios brillantes, una idea genial desarrollada en un garaje con la ayuda inicial de familiares y amigos y, como escenario, la soleada California, esa tierra en la que los programadores parecen crecer por generación expontánea.

No obstante, hay algo en esa historia que la diferencia de las demás. Google no fúe el primer motor de búsqueda y, sin embargo, hoy es el sinónimo de busqueda en internet. ¿Cómo fué posible?

Antes de Google los motores de búsqueda, como Yahoo!, eran meros directorios, pues devolvían un listado de resultados que el usuario debía jerarquizar. Lo que se convertiría en una tarea titánica en está nueva biblioteca de Alejandría que es internet. Formada por billones de volúmenes, en todos los idiomas, aportados sin orden, por millones de personas durante las 24 horas del día los 365 días del año.

Los fundadores de Google vierón antes que nadie la necesidad de jerarquizar los resultados. Pero, ¿cómo determinar que es lo importante?

Si tienes un blog, probablemente estará plagado de enlaces a otros blogs. Al hacer eso estás determinando que blogs son importantes, pues a mayor número de enlaces mayor será la relevancia de ese blog. Ahora bien, no todos los enlaces son iguales ya que mayor será la relevancia de tu blog si te enlaza microsiervos o Enrique Dans que si te enlazo yo, es decir, si esos enlaces provienen de blogs que a su vez tiene muchos enlaces.

Esa es la idea de la solución dada por Larry Page y Sergey Brin: La importancia de una página es juzgada por el número de enlaces y por la importancia de las páginas de la que proceden esos enlaces.

Ese ranking se estable trimestralmente en base a unos algoritmos patentados que son uno de los secretos empresariales mejor guardados del mundo, a la altura de la mítica fórmula de la Coca-Cola. Ese secreto es el PageRank y ha convertido a Google en la chispa de internet. ©oídococina.com

[Viene de Apple abrió la ventana (I)] La sustitución de la interacción con los ordenadores a través de líneas de comandos por los entornos gráficos, que introdujo . Posibilitó la popularización de los ordenadores, pues ya no era necesario poseer grandes conocimientos informáticos para manejarlos.

Acciones tan comunes actualmente como movernos por un diagrama de árbol compuesto de carpetas y ficheros, o hacer clic sobre iconos para ejecutar programas, fueron introducidas por primera vez de modo comercial por en el Macintosh. De ahí, que el verdadero artífice del desarrollo de la informática moderna. al crear las bases para los sistemas operativos basados en entornos gráficos sencillos, sea

Sin embargo, cometió un error. Pues al no ser su principal virtud la ofimática si no el desarrollo gráfico, se orientó el uso de los Macintosh a actividades profesionales que permitían explotar su potencial.

Con IBM centrada en la creencia que el negocio estaría en el hardware y por la ventana que dejó abierta, entra en escena la compañia fundada en 1975 por dos estudiantes de Harvard, Microsoft.

Consciente de la importancia del entorno gráfico que había mostrado , Microsoft obtuvo grandes éxitos de venta de programas para Macintosh como Word o Excel. En 1985 Microsoft lanzó Windons, e incorporó la interfaz gráfica de usuario, presentada por .Las sucesivas versiones mejoraron el aspecto visual y, al venir preinstaladas en los equipos , se convirtieron en el sinónimo de sistema operativo.

En 1990 Microsoft ya era el líder y, en 1993, perdió el juicio contra Microsoft al que acusaba de haber plagiado el diseño de la interfaz gráfica de Macintosh. Tres años después comienzan los problemas para Microsoft.

En mayo de 1998 el Departamento de Justicia de los EEUU y veinte estados de la Unión demandaron a Microsoft por supuestas prácticas monopolísticas y abuso de posición dominante en el mercado. Y consiguieron lo que se le negó a , la condena de las prácticas de Microsoft. Que fué obligada a vender Windows sin Internet Explorer o a incluir Navigator, el explorador de la competencia: Netscape.

En septiembre de ese mismo año, dos jóvenes estudiantes de Ciencias de la Computación de la Universidad de Stanford, en un garaje alquilado de Menlo Park (California), fundan una empresa que lograría lo que parecía imposible, ser un serio rival para el gigante de Redmond.

Pero esa es otra historia, es la historia de Brackrub, es la historia de

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Como nos recuerda EmuleNews en un reciente post, una de las leyes más conocidas de la informática es la Ley de Moore, según la cúal cada 18 meses se duplica el número de transistores de un circuíto integrado.

El propio Moore señaló en 2007 que su ley dejaría de cumplirse en 10 ó 15 años, pero también dijo que una nueva tecnología sustituiría a la actual. Como el transistor sustituyó a la válvula termoiónica y la nanotecnología hará olvidar al transistor.

Por ello, si hay una palabra que debería estar carente de significado para todo científico, esa palabra es imposible. Pues, los grandes avances siempre vinieron de la mano de aquellos que no se limitarón a lo posible.

Leonardo da Vinci soño con máquinas que tardarían cuatro siglos en abandonar el papel.

Lo imposible, es un juicio hipotético anclado en las coordenadas espacio-tiempo (aquí y ahora) en las que se emite. Lo que era imposible en el siglo XV es posible en el XXI.

Y es que, no hay más límites que los que nos queramos poner pues “impossible is nothing”.

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Sugerencia del Chef: La moneda de internet

Resulta sorprendente, que hace unos días el sistema de mensajería instantánea por antonomasia, nessenger, cumpliera diez años. Y no menos sorprendente es que el correo electrónico cumpla el próximo año treinta y nueve.

El padre del correo electrónico es el Premio Princípe de Asturias 2009 de Investigación Científica y Técnica, Raymond Samuel Tomlinson. Este ingeniero norteamericano, del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), desarrolló la primera aplicación que permitió enviar mensajes entre ordenadores. Eligió el símbolo de la arroba porque no estaba presente en ninguna palabra, ya que su finalidad es separar el nombre del usuario del servidor de correo.

El correo electrónico ha supuesto, con su universalización, todo un cambio en los hábitos de comunicación. Relegando a las ingratas labores comerciales y de facturación el otrora romántico correo tradicional que incluso alcanzó rango de género literario.

No obstante, en honor a la verdad, todo no eran virtudes pues éste nunca destacó por su celeridad ni permitía tener constancia de la correcta recepción de la misiva más que con la respuesta.

Y si no que se lo pregunten a la española Carmen Ruiz Pérez y a, su amor británico de juventud, Steve Smith, felizmente casados 16 años después de haberse visto por última vez, gracias a la reaparición de una carta de amor que había estado perdida durante más de diez años detrás de una chimenea.

Cinematográfica historia de imposible reproducción en un tiempo dominado por el aséptico, tienes un email.

Para ir a la noticia pulsar aquí y para ver una historia de amor sólo posible en nuestros tiempos, aquí.

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Sugerencia del Chef: Mensaje en una botella.

A simple vista puede parecer que no hay nada en común entre Bing, youtube, Google, flickr, facebook, gmail, wordpress, yahoo, gmx, msn, twitter, blogger, pwonce o tuenti.

Sin embargo, si observamos con mayor detenimiento descubriremos que existe una característica que no por obvia carece de importancia: la gratuidad de estas páginas, como otras muchas en internet y, por fortuna, la gran mayoría.

Pero, verdaderamente, ¿son gratis? o ¿son de acceso gratuito? Porque no es lo mismo lo primero que lo segundo. Ya que gratis sólo es aquello que se recibe a cambio de nada. Y, tú y yo, cuando las visitamos, si damos algo a cambio y muy valioso.

Algo por lo que todas compiten pues de ello depende su supervivencia: nuestro tiempo. La auténtica moneda de internet, un medio de pago admitido universalmente. Piensa bien dónde la gastas, porque no admiten devoluciones.

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Sugerencia del Chef: Be free, my friend.